Desde que descubrí los "Cuentos para entender el mundo" de Eloy Moreno, es costumbre salir a los jardines del instituto y después de practicar un poquito de mindfulness, leer varios de estos cuentos que son siempre un tesoro por descubrir y un regalo estupendo. Enseñan valores, empatía, y son agradables y cortos. Perfectos para nuestras sesiones. Hoy, aprovechando el espacio, he rescatado un juego que me encanta porque busca el contacto físico a través de un juego de "masaje", que consiste en hacer en la espalda y cabeza del compañero/a una serie de movimientos que salen de una canción: "Rompo un huevo en tu cabeza, rompo un huevo en tu cabeza, cae la yemita, sube la hormiguita, baja el elefante, sube el elefante, llega un vampiro y te chupa la sangre, te chupa la sangre, es-ca-lo-frí-o" Después de la canción, nos giramos, de manera que quién hacía el masaje lo recibe.